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Lic. Mónica Fortuna  -  Lic. Andrea Paternosto  -  Psicólogas UBA

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La Salud "Mental"

Por Mónica Fortuna 

 

Comúnmente la salud mental, como su nombre lo indica, es situada en la mente, en la cabeza, y también es cierto que el sentir es ubicado en el corazón. Por otro lado, la historia nos cuenta la modificación en la importancia de cada una de esas partes para definir la vida y la muerte. Antes el paro cardíaco definía el final de la vida de una persona, luego, con la colaboración de los adelantos tecnológicos, es la muerte cerebral con todos los cuestionamientos éticos del caso. Pasamos del corazón como centro, a la cabeza.  Nuestro cerebro pasó a ser el centro y con mucho mérito desde ya, pero no creo sea donde habita la salud "mental". En fin sin más,  los invito a jugar a que la salud "mental" está un poco más abajo, en el cuello, en esa zona que vincula la mente con el corazón  simbolizando lo que para mí es la salud "mental" , salud en los vínculos. Un ejemplo sería la manera en que me vínculo conmigo mismo, cómo vínculo lo que pienso con lo que siento, si es que lo hago, si es que tengo en cuenta mi cuello. A veces es difícil bajar al corazón como veremos . Como decía la salud "mental"  es la salud de los vínculos, conmigo misma y con los otros , porque la manera en que me relaciono conmigo misma tendrá la forma en que me relaciono con otros. La pandemia desnudó nuestras formas de vincularnos. Nos puso un "stop" y nos mandó al rincón a pensar y a sentir, aunque no quisiésemos ( como pasaba cuando nos mandaban al rincon). Y he ahí la importancia del cuello. Seguimos con el juego. Los  que siempre nos relacionamos desde las alturas de la cabeza no tuvimos inconveniente en pensar pero empezó a pesar. Inevitablemente el cuello tuvo que doblarse para sostener la cabeza, o, sería para acercarla al corazón que latía estrepitosamente  sintiendo bronca y desconcierto tanto que la  frialdad que provoca mirar a los otros desde las exigencias de la razón se convirtió en insensibilidad. Los que siempre nos vinculamos desde el otro lado del cuello , puro sentimiento, no la pasamos mucho mejor. Nos sentamos a sentir tanto, que el cuerpo se encogió para contener al corazón que estallaba en sentimientos que el cuello se dobló para cerrar el círculo,  o sería para incluir a la cabeza. Era tanto lo que se sentía que la obnubilación se convirtió en ceguera. Y así comenzamos a vincularnos, y así andábamos previamente por el mundo vinculándonos con los otros desde la frialdad, a veces insensibles.   y desde la obnubilación,  a veces ciegos. El problema puede ser que el cuello con sus mejores intenciones no pudo evitar que nos mirarnos el ombligo pero, paradójicamente, con ayuda de la pandemia y por lo menos a algunos , nos recordó el valor del cuello. El cuello como posibilitador de un vínculo entre la razón y el sentir, de un acercamiento a un equilibrio propio que, a su vez, se replicará en mi manera de relacionarme con los otros, con la naturaleza de la cual soy parte, con la vida. Para mi eso es la salud llamada "mental" y diría la salud toda. Evidentemente el cuello es importante porque los vínculos son importantes porque no sería nada sin las otras partes. En este sentido, y como un último ejercicio, podemos aprovechar este tiempo para erguir el cuello ( admito  que puede costar, hay permiso para pedir ayuda)  lo que posibilita levantar la mirada lo que inevitablemente ya nos vincula, nos conecta y algo distinto pasa. Una cosa más , esta propuesta también vale para el Estado ( los de todo el mundo) levantar la mirada  para ver más allá del ombligo.
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Consulta VOCupacional

Por Lic. Andrea Paternosto

 
Vocación, define el inicio de un camino de búsqueda de los anhelos e intereses que nos convocan para determinada forma de vida, que puede estar relacionada con la formación a través del estudio en una capacitación académica, o de algún oficio, trabajo o empleo.
Ocupación, nos remite a la tarea o función que llevaremos a cabo en la actividad que realicemos, que podrá estar relacionada o no con nuestra formación o capacitación.
Es entonces que muchas veces, nos preguntamos, ¿podemos unir lo que nos gusta, lo que nos interesa para dedicarnos profesionalmente, con aquello que quizás “nos conviene” como salida laboral?
Y qué ocurre cuando la tarea que realizamos tiene que ver con el cuidado hacia otra persona?
Esa tarea la elegimos vocacionalmente  a través de alguna profesión? O nos eligió a nosotros   porque apareció como “oportunidad laboral”? Es un trabajo? Es una vocación?
Elegir a qué actividad queremos dedicarnos, en qué queremos ocupar nuestro tiempo productivo y nuestra creatividad, es en sí mismo un trabajo. Una inversión y dedicación de atención, tiempo, escucha. Entendiendo el trabajo, como un proceso de despliegue de distintas actividades que como humanos nos lleva a afrontar nuestras habilidades, conocimientos e información disponible, en la manera de utilizar nuestros recursos y herramientas al servicio de aquello que nos convoca como parte de nuestro deseo.
Puede ocurrir también que la elección haya llegado con la oportunidad laboral de “cuidar y/o acompañar a alguien” y no porque nuestra búsqueda se hubiese orientado a tal fin.
De cualquier manera debemos tener en cuenta que el ejercicio de esta tarea tiene un costado que pondrá a trabajar nuestro deseo de cuidar, acompañar, escuchar y estar atentos. Pondrá a prueba nuestra capacidad para re-inventarnos y re-crearnos para ser responsables.
Y si se nos dificulta el camino pensar con otros sumando miradas para ampliar la propia, animarnos a interrogarnos en relación a aquello que deseamos, a lo que se nos presenta, puede ser un recurso que nos devuelva la claridad.

 

 

 

Cuidar sin Descuidarse 

Por Lic. Mónica Fortuna

 
¿Cuidar es entregarse entero?
 
Diversas son las circunstancias que pueden llevarnos a situarnos repentinamente como cuidadoresde un ser querido. Nuestra vida hasta ese momento, toda nuestra organización cotidiana se ve súbitamente, o en el mejor de los casos, paulatinamente modificada.
La persona , ahora semi dependiente o dependiente, demanda cuidado pero cómo incluirlo sin que se convierta en el centro de toda nuestra atención.
Es probable que en un comienzo nos aboquemos enteros restándole lugar y por consiguiente valor a otras actividades propias. Por un tiempo lo justificamos
“Ahora es así, no puedo hacer otra cosa más que atenderlo. Debo hacerlo, lo quiero, quiero ayudarlo, me necesita.”
Es cierto tenemos delante nuestro a un ser querido que necesita de nuestra ayuda pero si esto se convierte en nuestra única actividad no tardará el momento en que comencemos a sentir agobio aunque el vínculo que tengamos con esa persona sea totalmente amoroso.
Muchas veces, en consulta, escuchamos la queja de familiares cuidadores manifestando sus deseos de “salir corriendo” cargados de culpa “¿Cómo puedo sentir una cosa así se me necesita?”
Este deseo de escapar sumada a una sensación de “falta de oxígeno” que puede sentirse hasta físicamente, es una señal de cansancio y a la vez, un deseo de salud. Debemos “oxigenarnos”.
Es un sentimiento que nos habla de descomprimir, de volver la mirada sobre nosotros mismos, al menos por un rato, para volver a la tarea de cuidar más relajados.
Algunas veces tomarse un tiempo para uno no es aceptado por la persona cuidada manifestando reclamos por haber sido “abandonado” .Por supuesto, suma culpa al cuidador.
La culpa es un condimento frecuente quitando salud y entorpeciendo la tarea. Nos intoxica. Perdemos claridad en el pensamiento volviéndonos vulnerables. Esto nos torna sumisos y dependientes de los deseos del otro pudiendo caer en el maltrato y la manipulación del otro, aceptando esto como “parte” de la tarea, y/o también nos violenta provocándonos desconsuelo, mucha angustia .Nos desconocemos en esa agresividad que brota repentinamente. Esta es otra señal a tener en cuenta. Es un límite que llega y nos dice que hay algo que organizar, que delimitar, y esto es la tarea misma.
Cuidar no es entregarnos enteros y tener un tiempo para nosotros no es abandonar.
Un paso importante es poner límites claros, firmes, sin violencia ordena y contiene tanto al cuidado como al cuidador por que parten del amor y la salud hacia uno mismo y hacia el otro.
Otro paso es reorganizar la tarea de tal forma que incluya tiempo de recreación para el cuidador que puede ir desde salir a caminar, encontrarse con amigos, cualquier actividad que nos permita recrearnos con otras imágenes, olores, colores. La recreación evita la saturación. Es importante comprender que de este modo ganamos salud para nosotros, para el vínculo y para el cuidado.
Dado que la tarea de cuidar aunque gratificante, no es una tarea fácil, darnos permiso para un recreo nos alivia pero quizá no logra contener la cantidad de sensaciones, emociones y conflictos que pueden despertarse, teniendo en cuenta que se ve atravesada por la historia vincular con el cuidado que pone su valor agregado que no es poca cosa.
Sabemos que para cuidar, acompañar, asistir, a una persona semi dependiente o dependiente, un ingrediente fundamental es el respeto por el ser humano, el amor hacia el prójimo, aunque no es suficiente. Es trascendental informarse y conocer a través de los profesionales tratantes, las características del caso, tareas a realizar y el probable pronóstico. Saber dónde estamos y hacia dónde vamos también nos brinda contención.
Cuidemos y asistamos tratando de mantenernos saludables con actividades recreativas, información, límites claros a las manipulaciones y a la dependencia mutua que nos borra como personas, nos descuida y nos enferma. Si nos sentimos enfermos será el momento para busquemos ayuda profesional para recuperar calidad de vida.
Los efectos descriptos anteriormente de la tarea de cuidar no excluyen a los cuidadores profesionales para los cuales caben las mismas sugerencias. También es importante que las Instituciones que tienen staff de cuidadores consideren que la tarea se verá enriquecida y desintoxicada si se prevé el cuidado de los mismos. Una posibilidad es realizar reuniones semanales donde puedan compartir y trabajar juntos situaciones y emociones vividas.
Para finalizar…
Cuidar es un acto de amor, de entrega, que se vuelve más genuino si primero lo ejercemos con nosotros mismos.
Ámate a ti mismo como amas a tu prójimo.
Cuídate a ti mismo como cuidas a tu prójimo.

Salud para la Comunidad

Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano de participación libre y gratuita

 
Fue fundado por el Lic.Carlos Campelo en los 80s basado en su concepto de que "la enfermedad no impide la salud" y coordinado por él hasta su fallecimiento. Actualmente su Coordinador General es el Lic.Miguel Espeche.
Es una red de Talleres de ayuda mutua que abordan innumerables temáticas de acuerdo a los intereses de vecinos solidarios que ejercitan sus deseos de ser actores y garantes de su propia salud.
Son de entrada libre y gratuita funcionando dentro del hospital y, también en distintos lugares del barrio.­
 
Puede obtener más información en
http://www.talleresdelpirovano.com.ar/
http://talleresdelpirovano.blogspot.com.ar/

 

 

 

ARTÍCULOS Y MÁS

 

  • Orientación a la Familia del Adulto Mayor

  • Cuidar sin Descuidarse

  • Consulta VOCupacional

  • Salud para la Comunidad. Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano

  • La Salud "Mental"

Orientación a la Familia del Adulto Mayor

Por Lic. Andrea Paternosto
 

"Nuestra clínica no parte de la clasificación para determinar imposibilidades, apunta al contrario a descubrir, junto con aquellos que nos consultan, las potencialidades que posee cada uno."   Miguel Benasayag, Las Pasiones Tristes

En nuestra clínica individual en el consultorio, se nos muestran multiples realidades en la cual el entorno familiar se ve conmocionado por la sorpresa, y quizás por la urgencia, de la toma de decisión sobre la continuidad de autonomía de algún adulto mayor.
Es en esta realidad en la cual hemos elegido adentrarnos para intervenir, a modo de orientación, en aquellos marcos familiares del adulto mayor, que avizoran en el horizonte una única salida.
Quienes cuidan a sus mayores muchas veces son familiares directos o personas del entorno que ocupan el lugar de un familiar, con mayor o menor injerencia para la toma de decisiones. Y muchas son las realidades que se les presentan en este cuidado y acompañamiento.
Hay cuidados que requieren de una modalidad mas presencial y física cuanto mayor sea la dependencia del adulto y otros cuidados donde esta dependencia no esté tan presente y sí sea una mayor demanda de atención en la escucha y en el acompañamiento de lo cotidiano.
Y entonces va surgiendo el interrogante del por qué de nuestra intervención. Cuál es nuestra mirada hacia estas familias que se ven desbordadas?
Nuestra mirada será la de intervenir como un tercero que brinda la posibilidad de un corte a alguna situación que se reitera como un circulo de aire viciado. Ya sea en realidades de familias mas endogámicas, posesivas y cerradas en si mismas cuya mirada tiende a ser única. O en aquellos ambientes mas deficitarios y abandónicos en la asistencia, buscamos armar un vínculo de confiabilidad para que las situaciones de intensa confusión y desconcierto puedan ser significados y transformados en palabras y acciones que puedan potenciar los recursos saludables de dicho ámbito familiar.
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Agradecemos su visita,

MF Ψ AP

Psicólogas UBA

 

 

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